La Asociación Eólica de Galicia manifiesta su “enorme decepción” por el resultado de la Cumbre Climática celebrada estos días en Brasil

La Asociación Eólica de Galicia (EGA) manifiesta su “enorme decepción” por el resultado de la Cumbre del Clima (COP30) celebrada estos días en la Amazonía brasileña. “La ausencia de una hoja de ruta y un calendario para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es nefasto desde todos los puntos de vista. Que el documento final no recoja ni una sola cita a los hidrocarburos (petróleo y gas), principal fuente del calentamiento global y de los gases de efecto invernadero, es una catástrofe”, según afirma EGA. Tras diez años del Acuerdo de París, no se firman acuerdos ni compromisos relevantes cuando ya el año pasado se superó el límite crítico establecido por los científicos de 1,5 grados centígrados de aumento de la temperatura de la Tierra, añade.

El último informe del Observatorio Galego de Acción Climática destaca que la energía fósil y el uso final de combustibles fósiles son la mayor fuente de las emisiones tóxicas gallegas: el 72 por ciento. Y añade que el transporte de personas y mercancías constituyen el ámbito de mayor crecimiento de las citadas emisiones desde 1990. “Son datos tan reveladores como alarmantes, de ahí que sea imprescindible avanzar en la implantación de fuentes limpias, como la energía eólica. En 2022 la producción eólica de Galicia fue de 9,7 terawatios/hora (TWh), evitando la emisión a la atmósfera de cinco millones de toneladas de petróleo equivalente. Es cierto que en 2023, con el cierre definitivo de la central térmica de As Pontes –que usaba carbón–, disminuyeron las emisiones de dióxido de carbono en todos los sectores. Pero ahora necesitamos producir más electricidad renovable para avanzar hacia la llamada neutralidad climática de cero emisiones. Y cada año se demuestra más que la energía eólica es una solución eficiente en la lucha contra el cambio climático”, afirma EGA.

El anteproyecto de la Lei do Clima de Galicia, actualmente en fase de tramitación parlamentaria, señala que la planificación energética de Galicia incorporará la perspectiva climática, facilitando el desarrollo de las energías renovables en la planificación urbanística. Y añade que los contratos de suministro eléctrico que liciten las Administraciones Públicas exigirán que el 100 % de la energía debe proceder de fuentes renovables. “El avance de las energías limpias se antoja, pues, imparable. Además de lo público, los nuevos proyectos industriales, el transporte y la movilidad, y toda la economía en general se basarán en energías renovables, donde la tecnología eólica está llamada a jugar un rol principal y determinante”, según destaca EGA.

Más allá de los exiguos resultados de la última COP30, cualquier avance industrial en Galicia dependerá de nueva energía renovable, afirma el sector eólico. “La Inteligencia Artificial precisa para su desarrollo ingentes cantidades de electricidad renovable y próxima a los centros de datos y supercomputación. Galicia, en donde sufrimos un parón judicial inaudito e insoportable con más de 90 proyectos eólicos correctamente tramitados, viene perdiendo lastimosamente planes industriales de carácter innovador. Extremadura recibirá 2.350 millones de euros para crear una fábrica de chips en Trujillo. Aragón y otras comunidades autónomas están acogiendo multimillonarias inversiones gracias al desarrollo eólico de estos últimos años. Y nosotros solo hemos podido instalar un centenar de megawatios (MW) de potencia en cinco años, cuando tenemos tramitados más de 2.500 MW. Esta es nuestra patética realidad”, apunta.

El enredo judicial provocado por la sala 3ª del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) -lamenta el sector- provoca que se dejen de crear cada año 2.750 empleos y se dejen de invertir más de 6.300 millones de euros, así como la huida de empresas e industria auxiliar, con la consiguiente ruptura de la cadena de valor. “Galicia no se puede permitir esta inercia destructiva, no puede aguantar cinco años sin avances en energías renovables, no puede soportar un aumento de generación y dependencia de combustibles fósiles, no puede padecer un descenso del 32 % de consumo eléctrico (parón industrial), no puede sustentar un retroceso en las emisiones de gases tóxicos, ni puede retroceder en la descarbonización de la economía. Galicia no se puede permitir arriesgar su progreso sostenible. No puede ni debe”, avisa EGA, que insiste en urgir una política de integración ambiental e industrial para tener energía limpia, sostenible y barata, tal como ya se han pronunciado organizaciones sindicales, empresariales y sociales.

Interés público superior

“Por la seguridad y salud pública del país, por la independencia energética y por una electricidad competitiva para las empresas y barata para todos los consumidores, la legislación debe incluir con toda claridad y sin dejar flecos abiertos a la interpretación subjetiva la directiva europea que otorga a las energías renovables el rango de interés público superior”, concluye EGA.