Las montañas son tesoros naturales que estamos obligados a cuidar. Este año la FAO, promotora de la efeméride, pone el acento en la conservación de los glaciares para la agricultura, la seguridad hídrica y los medios de vida de las comunidades vulnerables de las montañas. Los parques eólicos, instalados en las cumbres y generadores de energía limpia a partir del viento, contribuyen también de forma decisiva a mantener la economía de las aldeas y núcleos de población del entorno. Los propietarios de los montes en Galicia reciben más de 11 millones de euros al año por unos terrenos que normalmente están ociosos y sin ningún beneficio. Las empresas promotoras de los recintos eólicos mantienen limpio todo el entorno, abren caminos que permiten el acceso a lugares imposibles y habilitan áreas recreativas y espectaculares miradores turísticos, entre otros usos.
Por otra parte, los aerogeneradores mantienen una convivencia en perfecta armonía con el monte, los animales y los vecinos. La Rapa das Bestas de Candaoso (Viveiro), una de las más antiguas de Galicia, es un ejemplo notable de dicha coexistencia. La instalación de molinos eólicos, que generan energía renovable y autóctona, ha favorecido la limpieza del monte, la creación de accesos, la apertura de vías naturales y, en definitiva, el ordenamiento de la zona para realizar un correcto mantenimiento. Las bestias campan a sus anchas y pacen en los prados, sin inmutarse por la cercanía de las turbinas. Y los comuneros están felices porque esta simbiosis es posible gracias a todas estas acciones acometidas por el promotor del parque, así como las rentas, tasas e impuestos abonados. Es una comunión beneficiosa para todos, dicho por ellos mismos. Y la fiesta, que se celebra en verano, se mantiene viva y va a más. Supone conservar patrimonio natural, procurar vitalidad en el medio rural y proteger tradiciones ancestrales, además de generar energía limpia y beneficios económicos en la comarca.
Finalmente, no podemos olvidar ni un solo día el cambio climático. Este año será el más cálido de toda la serie histórica en el planeta. Los dramáticos incendios de este verano en Ourense y otros episodios de lluvias torrenciales en diversas zonas de España nos recuerdan que no estamos prestando la suficiente atención a la emergencia climática, porque probablemente pensamos que no es para tanto o que es para largo. Por desgracia estos sucesos son cada vez más habituales y cada vez más cercanos. Galicia puede hacer mucho por combatirlos, acelerando la implantación de energías renovables como la eólica. Tras el cierre de las centrales térmicas de Meirama y As Pontes, que emitían a la atmósfera millones y millones de toneladas de dióxido de carbono, llegó la hora de las fuentes verdes y propias, generadoras de riqueza ambiental y económica. La transición energética y la electrificación de la economía se imponen en este mundo donde toda industria debe ser sostenible y eficiente. El aire puro de nuestras montañas es un soplo de vida que debemos enriquecer con la energía del viento. ¡En perfecta armonía!
