COMUNICADO DE PRENSA

La Asociación Eólica de Galicia manifiesta su decepción y frustración infinitas
tras conocerse que las empresas promotoras han desistido de seguir adelante
con el proyecto de hacer la planta de hidrógeno de Meirama debido a la
ausencia de nueva energía renovable que necesitaría para su funcionamiento,
así como por el encarecimiento de los costes asociados. De esta forma se
pierden 64 millones de euros de inversión y la creación de inumerables
empleos. Ni es el primer plan industrial en caer ni será el último, porque el
goteo de deserciones ha comenzado, una nefasta circunstancia sobre la que
venimos advirtiendo en los últimos años para el economía de Galicia, pero
también para la transición energética y la emergencia climática.
La hoja de ruta de los países industrializados va encaminada a grandes centros
de consumo de energía eléctrica, como los centros de datos e industrias
electrointensivas locales, porque de ello dependen la seguridad nacional, la
salud pública y educación y cultura; es decir, calidad de vida de las personas. Y
aquí nos quedamos atrás, porque el consumo sigue disminuyendo. Esperemos
que en una posible crisis económica mundial, históricamente previsible, sin
industria y viviendo de servicios, podamos sobrevivir.
Por otra parte, todos los proyectos industriales nuevos, que además pueden
disponer de ayudas de fondos europeos, necesitan nueva energía limpia,
barata y local. De lo contrario no salen adelante, como estamos constatando.
En Galicia, solo la implantación de más energía eólica da respuesta a esas tres
condiciones de renovable, competitiva y cercana. Pero la realidad que sufrimos
desde la pandemia es que la práctica totalidad de los proyectos presentados y
validados por la Administración, con su correspondiente y exigente declaración
de impacto ambiental, están afectados por contenciosos o suspensiones
cautelares del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Algo inaudito y muy
difícil de entender para el sector, cuyas empresas acreditan haber cumplido la
ley rigurosamente. Hay en el limbo judicial un centenar de parques proyectados
que suman alrededor de 3.000 megavatios de potencia.
Finalmente, continúa circulando el mito, leyenda o cantinela de que somos
excedentarios de energía renovable. Pero lo cierto es que el 70 % de la energía
que consumimos procede de combustibles fósiles y contaminantes. Y no nos
cansaremos de repetirlo, porque tenemos mucho recorrido por delante y Galicia
tiene recursos renovables y autóctonos que nos permitirían ganar el futuro
como una región limpia, sostenible y líder con industrias e infraestructuras
energéticas viables, que son las que otorgan independencia y competitividad al
país. Otro cantar es que queramos aprovechar lo que tenemos. Pero parece
que algunos solo quieren que Galicia sea un Belén de hace dos mil años.
¡Rayamos en el absurdo!