La Asociación Eólica de Galicia destaca el ejemplo de la Asociación de Montes de Vimianzo (A Coruña) y la energía eólica como “motor de desarrollo territorial”

Las nueve comunidades de montes vecinales en mano común de Vimianzo (A Coruña) del ámbito de Monte Redondo –formadas por 353 familias– han convivido durante 25 años con el parque eólico original, integrando la actividad de generación renovable en la vida del territorio. “Esta convivencia ha permitido consolidar un modelo de compatibilidad entre la actividad energética y los usos tradicionales del monte, manteniendo los aprovechamientos forestales, ganaderos y comunitarios. Esta trayectoria ha favorecido una relación estable basada en la colaboración y la confianza, que constituye la base del actual proceso de repotenciación desde una visión compartida de continuidad, sostenibilidad y motor de desarrollo territorial”, señala la Asociación de Montes de Vimianzo.

La evolución tecnológica del sector eólico y los nuevos objetivos vinculados a la sostenibilidad, la eficiencia energética y la integración territorial han permitido impulsar ahora un proceso de transformación del parque mediante su repotenciación a punto de finalizar, lo que ha permitido sustituir 66 aerogeneradores históricos por solo 11 de última generación. “Esta repotenciación permitirá mantener la capacidad de aprovechamiento energético, incrementar significativamente la producción renovable, reducir las infraestructuras obsoletas, disminuir el impacto visual y optimizar la ocupación del territorio”, según subraya la Asociación Eólica de Galicia (EGA). Esta iniciativa forma parte de la convocatoria del Plan Circular de Repotenciación gestionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDEA) y financiado con fondos NextGenerationEU, lo que refuerza su carácter estratégico en cuanto a la modernización del parque eólico.

Durante la fase de construcción, señala la entidad vimiancesa, las comunidades de montes han desempeñado un papel fundamental para coordinar la convivencia entre las obras de repotenciación, la actividad forestal, los aprovechamientos ganaderos y la funcionalidad habitual de los terrenos comunales: “El proyecto contribuye así a consolidar un modelo de aprovechamiento compatible con la continuidad de los usos tradicionales del territorio, la conservación ambiental, la actividad económica rural y la transición energética. En este contexto, el proyecto ha contribuido a la mejora y adecuación de viales y accesos asociados al monte, facilitando tanto el desarrollo de la actividad constructiva como su posterior uso para la gestión forestal, la actividad ganadera y la movilidad vinculada a los aprovechamientos tradicionales del territorio. Además, la nueva configuración del parque favorece una optimización de la actividad forestal y ganadera mediante una mejor accesibilidad, una gestión más ordenada del territorio y el mantenimiento de superficies compatibles con el aprovechamiento óptimo del monte”. Por otra parte, esta convivencia ha permitido mantener y poner en valor tradiciones vinculadas al territorio como a rapa das bestas, impulsada por la Asociación Cabalar, entidad nacida en paralelo al desarrollo del parque eólico original con el objetivo de preservar y promover el caballo autóctono gallego, subraya la comunidad de montes. “Hemos destinado parte de los ingresos asociados a la actividad eólica a la gestión y conservación del terreno forestal, base necesaria para el mantenimiento del ganado vacuno y cabalar en régimen extensivo y para la continuidad de estos usos tradicionales”, agrega.

Esta repotenciación genera, además, un importante retorno territorial derivado de la nueva configuración del parque, ya que la reducción de aerogeneradores y la optimización de las infraestructuras permiten liberar y restituir superficies previamente ocupadas por el recinto original. “Estas zonas desafectadas son objeto de restauración ambiental y recuperación funcional, posibilitando su reintegración en los usos tradicionales del monte y favoreciendo su aprovechamiento forestal, ganadero y comunitario. Es decir, una menor ocupación efectiva del territorio se compatibiliza con una mayor eficiencia energética y una mejora significativa de la integración ambiental y paisajística del entorno”, tal como afirma la entidad vecinal. “Los beneficios derivados de la actividad eólica se encauzan a través de las propias comunidades de montes, fortaleciendo su capacidad de actuación sobre el territorio y generando un impacto positivo directo sobre la comunidad local”, añade. Algunos ejemplos son infraestructuras y programas sociales que se pudieron acometer en estos casi treinta años de convivencia con el parque eólico. El proyecto de repotenciación de Monte Redondo es, igualmente un ejemplo de economía circular, ya que incluye la valorización y correcta gestión de millones de kilos de materiales procedentes de las instalaciones originales, priorizando la reutilización, el reciclaje, la valorización y la gestión ambiental adecuada.

Ambas asociaciones (montes de Vimianzo y EGA) coinciden en que Monte Redondo representa un ejemplo de transición energética construida desde el territorio y desde la colaboración entre las comunidades locales y el sector eólico. “Es un modelo de gobernanza compartida, integración rural y sostenibilidad social, económica y ambiental”, concluyen.